WASHINGTON, Estados Unidos.- Una mujer fue ejecutada anoche en la localidad estadounidense de Virginia, condenada por ser la autora intelectual de los crímenes de su marido y su hijastro. A Teresa Lewis, de 41 años y con un coeficiente de una discapacitada mental, le aplicaron una inyección letal en el establecimiento Correccional de Greensville, en medio de una fuerte polémica.
Lewis, la primera mujer ejecutada en Virginia en un siglo, había sido condenada en 2003 por haber hecho matar, un año antes, a su esposo, Julian Lewis, y al hijo de este, Charles Lewis, por dos asesinos contratados, uno de los cuales fue su amante. Según la fiscalía, la mujer actuó para cobrar un seguro de vida de U$S 250.000 y permaneció sentada en la cocina de su casa cuando su marido fue baleado y se desangraba lentamente.
Mientras los asesinos materiales fueron condenados a cadena perpetua, ella recibió la pena capital, porque, según el juez, actuó con frialdad y fue la cabeza de la serpiente. Sin embargo, sus abogados alegaron que tenía un retraso mental, con un coeficiente intelectual de 72, lo que la dejaba apenas por encima del límite de la deficiencia mental que hubiera imposibilitado la ejecución.
Un equipo de letrados sostuvo además que Lewis era incapaz de planear el crimen, lo que coincide con lo declarado por uno de sus cómplices, quien en una carta a una amiga contó que ella era como una marioneta y que se involucró sexualmente con ella para acceder al dinero.
Como este hombre se suicidó en prisión, su testimonio no fue aceptado por el juez, tras lo cual comenzaron a llegar miles de pedidos de clemencia a las autoridades. El viernes pasado, el gobernador Bob McDonnell rechazó las solicitudes y la misma decisión tomó el lunes la Corte Suprema.
La última cena
Pollo frito y tarta de manzana compusieron la última cena de la condenada, quien recibió anoche la visita de varios familiares, entre ellos su hijo menor, Bill. Jack Payden Travers, el activista contra la pena capital que acompañó al muchacho a visitar a su madre, declaró: "estaba muy tranquila. A su hijo le dijo que esperaba aún que algo cambiase, aunque también manifestó que estaba lista para ir junto a Jesús".
El verdugo le inyectó tres sustancias: la primera para sedarla, la segunda para dejarla en estado catatónico y la tercera le provocó la crisis cardíaca que causó su muerte, tras lo cual se dispuso su traslado al hospital de Richmond para someter el cuerpo a una autopsia. (Télam)